Dios envía a los perros con un propósito (y no es casualidad)

Hay amores que no se explican con palabras.
Solo se sienten… y se viven.
Para quienes amamos profundamente a los perros, ese vínculo va mucho más allá de la compañía. Hay algo sagrado, silencioso y profundamente transformador en la relación que se crea entre un humano y su perro.
Después de caminar más de 17 años junto a ellos —desde la llegada de cachorros, la adultez, las enfermedades y las despedidas— entendí algo que cambió mi manera de ver la vida:
los perros son un canal entre el mundo espiritual y el mundo natural.
Nada en la creación fue hecho al azar.
Ni el cielo.
Ni el agua.
Ni tú.
Ni tu perro.
Dios es un Dios de detalles, y como parte de Su creación, los perros llegan a nuestras vidas con un propósito específico. Son instrumentos en Sus manos para mostrarnos, de forma tangible, verdades profundas que muchas veces no podríamos comprender de otra manera.
Ellos nos acompañan en silencio cuando nadie más está.
Nos aman sin juicio.
Nos sostienen en la oscuridad.
Y celebran con nosotros la alegría.
Algunos llegan por poco tiempo.
Otros se quedan más.
Pero ninguno llega sin misión.
Cuando cumplen aquello para lo que fueron enviados, regresan al lugar del que vinieron. No porque nos abandonen, sino porque obedecen al llamado de su Creador.
DOGOD nace para ayudarte a afinar el oído, a mirar con otros ojos y a descubrir qué quiere decir Dios a través de tu perro.
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